
Una Consejera aconsejada
Cuando empezaron sus carreras, los Consejeros de SOS Joven también tuvieron quien los guiase. Acá, Adriana Endrigo comparte su experiencia.
“Ojalá yo hubiera tenido un Consejero cuando empezaba”, es lo primero que suelen expresar los profesionales convocados para ejercer este rol con los participantes de SOS Joven. Es cierto: la mayoría de ellos no disfrutó del privilegio al que vos ya accediste o al que seguro vas a acceder pronto a través del programa. Pero todos estuvieron alguna vez “del otro lado del mostrador”. Y por lo general, cada uno recuerda a alguien que, de manera informal, lo guió mientras daba sus primeros pasos en el mundo del empleo o de la universidad.
Para algunos, esa persona especial fue un jefe o un compañero de trabajo. Para otros, un pariente que ejercía la misma profesión que ellos habían elegido. Y para muchos, como Adriana Endrigo, un docente que les marcó el camino, los inspiró con el ejemplo, los orientó y hasta les ‘contagió’ la vocación.
Adriana es Ingeniera Laboral egresada de la UTN, especializada en Gestión Ambiental. También hizo cursos de Ingeniería Química en la UBA. Trabaja en TGS como jefa de Medio Ambiente y Sistema de Gestión. En 2009, fue Consejera de María Belén Anzaldi. “Me resultó muy piola poder ayudarla, contarle mi experiencia y despejar algunas de sus dudas”, reconoce. “En mi caso, cuando empecé no había instancias de mentoría como esta, entonces me dediqué a hacer mi propia investigación. ¿Cómo? Preguntando, leyendo, averiguando, conversando con todo aquel que pudiera aportarme algo”, evoca.
Y quien más pudo aportarle, afirma, fue José Maldonado: un profesor de química que la tuvo como alumna en la secundaria y que despertó su pasión por las ciencias. Y en particular, por el trabajo operativo (o sea, en plantas y empresas) más que de laboratorio. ”Él nos llevaba a recorrer todas las fábricas de la zona de Quilmes, donde quedaba el colegio. Visitábamos desde pequeños talleres hasta una fábrica de hielo seco, para conocer por dentro los procesos y ver cómo producían”, cuenta Adriana. Y concluye: “Cuando uno recién arranca y no sabe para qué lado apuntar, nada mejor que contar con el apoyo de alguien que ya pasó por lo mismo, que puede aliviarte la confusión y darte seguridad para dar esos primeros pasos pisando sobre un terreno firme.”



