
Errare humanum est
Los errores son parte de la vida, y el trabajo no escapa a esa regla. Te ayudamos a perder el miedo a las primeras equivocaciones que cometemos en el ámbito laboral y a aprender de ellas.
Un antiguo proverbio en latín nos enseña que Errare humanum est. O sea: errar es humano. Los errores son parte de nuestra naturaleza y ningún ámbito de la vida está “a salvo” de ellos. El trabajo tampoco, claro.
Sin embargo, cuando empezamos a transitar un camino laboral, queremos que todo nos salga perfecto desde el primer día. Una ilusión imposible que, en ocasiones, termina causando un efecto contraproducente: el temor desmedido al fracaso.
Un miedo que paraliza, angustia y genera frustraciones. Y que por lo tanto, debemos combatir. ¿De qué manera? Entre otras cosas, asumiendo que nadie nace sabiéndolo todo, evitando entrar en pánico y afrontando con dignidad los tropezones cotidianos.
Estos son algunos tips o consejos que van a ayudarte a convivir mejor con los errores y a convertirlos en situaciones de aprendizaje y crecimiento personal:
- El primer paso es aceptar y reconocer el error propio, en vez de buscar responsabilidades en los demás. Y disculparse ante quien corresponda: saber pedir perdón constituye un gesto de madurez, no de deshonra.
- No se equivoca el que no hace, dice otro refrán. Tus jefes y compañeros van a preferir que seas proactivo, que asumas desafíos nuevos, que propongas ideas y las lleves a la práctica, aun a riesgo de que el resultado final no sea el esperado. Siempre es mejor eso que refugiarse en la comodidad de la rutina y limitarse a hacer lo mínimo indispensable por miedo a “meter la pata”.
- La capacidad de reacción es fundamental: no dejes que un error te tire abajo, ya que muchas veces vas a estar a tiempo de actuar para corregirlo, repararlo o al menos minimizar sus consecuencias. De nada sirve lamentarse: hay que mirar hacia adelante y capitalizar todas las experiencias, buenas o malas.
- Aquello de que de los errores se aprende (incluso más que de los aciertos, suele decirse) es real, pero ese aprendizaje no surge de manera automática. Uno tiene que poner mucho de sí mismo: reflexionar sobre las causas de la falla, planificar acciones para no repetirla, imaginar qué se podría haber hecho distinto y hablar del tema abiertamente con tu jefe.
- No creas que por un puñado de errores menores y aislados te van a “crucificar” o vas a defraudar las expectativas de quienes te contrataron. Ellos saben que estás dando tus primeros pasos y tendrán un margen lógico de tolerancia para que vayas desarrollando las habilidades y capacidades que tu función exige.
Hace un tiempo, el diario estadounidense The Wall Street Journal publicó una nota con más recomendaciones de expertos sobre cómo recuperarse después de un traspié en el trabajo. ¿Querés conocerlas? Hacé clic acá. Y tené siempre presente que, como decía el escritor bengalí Rabindranath Tagore, Premio Nobel de Literatura, “si cerrás la puerta a todos los errores, también la verdad se quedará fuera”.



